sábado, 10 de noviembre de 2007

CORRE CONMIGO

Corro por una calle. A mi mano está mi hermano. La calle no se acaba nunca. Corremos. Mi hermana. Aparece. Se une a nosotros. Corremos. Que lejos está el final de la calle. Nadie nos sigue. ¿Por qué corremos?

Giramos la esquina. Salvados. Invierno. Un bosque. Árboles, arbustos, plantas, hierba. Huele a romero y a tomillo. De nuevo vuelve a haber paz. Tranquilidad. Hace un poco de frío pero vamos muy bien abrigados. Paseamos por un sendero de tierra y pequeñas piedras rodeado de robles, pinos y encinas. Es un día soleado. No hay ni una nube en el cielo. Qué bonitos esos colores. El marrón oscuro de los troncos y las hojas de roble caídas. El verde de las pequeñas hojas de la encina. El naranja de las pocas hojas que se secan en algunos árboles que nos rodean. Seguimos caminando. Una cueva. Entramos ¿Qué habrá en su interior?

Es de noche. Corremos. Volvemos a esa calle. Mi hermano. Mi hermana. Yo. Corremos. En el cielo, nada. Negro. Oscuridad detrás nuestro. Las farolas no funcionan. Se apagan mientras corremos. Una tras otra. La oscuridad nos sigue. Aparece una persona conocida. También corre con nosotros. De nuevo el final de la calle. Seguimos corriendo. Los cuatro. ¿Por qué corremos?

Giramos la esquina. Salvados. Verano. Estamos esa persona y yo en una terraza. Una cerveza bien fresca. Hace mucho calor. Está atardeciendo y el sol se ve pequeño y rojizo. Un chico. Una chica. ¿Quién es esa persona que está conmigo? De nuevo hay paz. No se escucha nada más que el susurro del mar. ¿Dónde están mis hermanos? ¿Seguirán corriendo en aquella calle oscura? No lo sé. ¿Dónde están? Empieza a refrescar y el sol desaparece tras el cerro que hay opuesto al agua azul oscuro que tenemos delante nuestro. Entramos en casa. ¿Estarán mis hermanos tras esa cortina?

Ahí están con una persona que no veía desde que acabé el colegio. Ya somos cinco. De nuevo oscuro. Pocas luces. La calle. Corremos. Las farolas se van apagando a nuestro paso. Cada vez más rápido. Corremos más i más. Los cinco. Qué extraño. Cada vez que volvemos a la calle, ésta tiene más pendiente. Ya estamos cansados. Nos cuesta llegar al final. ¿Por qué corremos?

Giramos la esquina. Salvados. Primavera. Estamos los cinco en un gran prado. Jugamos. Nos estiramos en el césped. Huele a hierba mojada pero el suelo ya está seco. El sol es brillante. Nos calienta a todos. De repente un pequeño conejo se une a nosotros. Jugamos con él. Qué divertido. Le seguimos. Las flores dan más colorido al paisaje verde de hierba que hay a nuestro alrededor. Mi hermano, mi hermana, esa persona conocida y esa persona amiga del colegio empiezan a dormirse. Se estiran en el prado. Calma. Yo sigo al conejo. Se mete en su madriguera. Miro atrás. Ellos están relajados. Descansan bajo el sol. Sigo al conejo. Entro. ¿Será muy grande ese agujero que ha hecho en el prado?

Cae la noche. Corro. Ahora estoy solo. Todos están relajados. Tranquilos en aquel prado. Yo corro. De nuevo, la calle. No se acaba nunca. Las luces se apagan a mí alrededor. Pienso mientras corro. ¿Mis hermanos? ¿Esa persona conocida? ¿Esa persona del colegio? ¿Qué hacen los cuatro conmigo? ¿Por qué corríamos? ¿Por qué esa esquina del final de la calle siempre nos llevaba a algún sitio distinto cada vez? ¿Era la misma calle? Sí. Corro. Las farolas se apagan. Qué lejos está el final. Qué viaje tan raro. Qué bonito era girar la esquina. Siempre algo distinto. Siempre había calma. Tranquilidad. Paz. Era momento de relajación. Pero ahora estoy corriendo. Sin parar. ¿Por qué corro?

Me detengo. Se apagan todas las farolas. Una a una. Todo está oscuro ya. Una luz tenue empieza a cubrirme.¿Qué hora deberá ser? Esto parece el final de algo. ¿De qué?

Abro los ojos. Hora de despertarse.

martes, 30 de octubre de 2007

MIENTRAS ORINAS


¿Sobre qué divagarían dos amigos mientras tú orinas? Sin duda, sobre el constante fluido de los líquidos del interior de nuestro cuerpo. El tema iría por ahí pero, después de varias horas, la cosa tomaría un sentido más (¿) metafísico talvez (?).

Móvil. Así es la vida. Un constante fluido. No de líquidos, pero si de personas, de vivencias, de historias. Que bonito pasar horas explicando anécdotas sobre la vida y sobre cómo las cosas van cambiando día a día, hora a hora, minuto a minuto. El tiempo no para. La vida tampoco.

Móvil. La vida de toda persona debe ser sin duda una de esas pequeñas bolas que botan y botan sin parar. Esferas, mundos propios que cambian de repente con cada bote. Cuantas más fuerzas empeñas en hacer botar la pelota más tarda esta en volver a tocar otra superficie y en modificar tu realidad. Cuantas más ganas pones en algo más tiempo dura tal cual lo has imaginado, antes de que un rebote lo modifique a mejor, que siempre es posible. Poco a poco.

Móvil. Cada vez que hago botar mi bolita, lo hago con todas mis fuerzas y empeño. Me gusta jugar, probar nuevas cosas. Por eso no paro de cogerla y lanzarla hacia cualquier lado con todas mis fuerzas. Con eso no hago más que conocerme. Experimentar. Vivir. El trabajo, mi primera masturbación, la muerte… Temas que sin duda están ahí. Temas que preocupan en mayor o menor medida. Temas que van y vienen. Temas de los que hablar en algún momento.

Móvil. Con cada bote algo nuevo aparece en mi trayectoria. Ahora mismo, haciendo muchas cosas que me gustan. Teatro. Excursiones. Bailes (con más o menos gusto). Clases. Con cada bote, más ganas de conseguir que la bolita bote y bote dándome cosas nuevas. Experiencias nuevas. Historias nuevas.

Móvil. Coge con fuerza tu pelota. Ten claro lo que quieres. Hazla botar. Con fuerza.

Móvil. Todo transcurre mientras tú orinas.
MIENTRAS TÚ ORINAS
un corto de Domingo Alonso, Quim Pujol y Edu Villanúa
para Diba Express 2007

http://www.youtube.com/watch?v=dXPK7yh27K8



miércoles, 26 de septiembre de 2007

UNA SONRISA

Imagina.
Despiertas. Solo.
Desayunas. Te vistes. Sales a la calle.
Decenas de personas caminan a tu alrededor. Perdidas. No.
Saben dónde van. Saben quiénes son.
Una persona. Una vida. Una historia.
Seriedad. Gobernadora de toda gran ciudad.
Pensamientos perdidos.
Tristes. Talvez.
Caras inexpresivas. Caminares pesados.
Contagio.
Todos somos iguales. No. Somos diferentes.
Seres que se mueven. Sin más. Simplemente eso. No.
Quehaceres. Objetivos. Secretos.
Miradas. Perdidas.
Frustración. Talvez.
Felices. Seguramente.

Imagina.
Despiertas. Solo.
Desayunas. Te vistes. Sales a la calle.
Decenas de personas caminan a tu alrededor.
Expresividad.
Quehaceres. Objetivos. Secretos.
Felicidad. No es necesaria.
Ocurrencias. Momentos. Situaciones.
Ahí está.
Pequeñas ocurrencias. Pequeños momentos. Pequeñas situaciones.
Para recordar.

Imagina.
Despiertas. Solo.
Desayunas. Te vistes. Sales a la calle.
Decenas de personas caminan a tu alrededor.
Ocurrencias. Momentos. Situaciones.
Pensamientos.
Ahí está. En ellas. En ti.
Contagio.
Es malo. No.
Seriedad. Gobernadora de toda gran ciudad. No.

Imagina.
Despiertas. Solo.
Desayunas. Te vistes. Sales a la calle.
Decenas de personas caminan a tu alrededor.
Ocurrencias. Momentos. Situaciones.
Pensamientos.
Ahí está. En ellas. En ti.
Contagio.
Esa mueca. Sencilla. Agradable.
Ahí está. En ellas. En ti.
Contagio.
Sonrisa. Sonrisas.

Imagina.
Puedes.
Sonríes.
Contagias.
No es malo.
Esto no.
Sencillo.
Sonríes.


Imagina.
Despiertas. Solo.
Desayunas. Te vistes. Sales a la calle.
Decenas de personas caminan a tu alrededor. Perdidas. No.
Saben dónde van. Saben quiénes son.
Una persona. Una vida. Una historia.
Una sonrisa. Allí dónde mires.
Ahí está. En ellas. En ti.
Esa mueca. Sencilla. Agradable.
Una sonrisa.